Hace quince
años había una chica a la cual la llamaron Dulcebella, le decían así porque
tenía una dulce voz y su belleza
encantaba a todos.
Vivía en una
casa muy alta pues esa casa estaba sobre un árbol. Se la había dejado su padre
antes de morir.
Con su tía
la había dejado su padre antes de morir. Su tía era mala, entonces le preguntaba
a los ciudadanos del pueblo:
-¿Quién es
la más fea?
Hechizados
por su pregunta le contestaban.
- Es su sobrina, majestad.
Encerrados
en una cueva no podían ver a Dulcebella. Un día ellos se escaparon y pudieron
ver a Dulcebella. Al otro día la tía les preguntó de nuevo y la respuesta
cambió:
-
Usted
es la más fea, Dulcebella es la más bella.
La tía enfurecida
mandó a un cazador a que la matara en un bote, pero el cazador enamorado de
Dulcebella no la mató. La llevó a un bosque donde se encontraba una casa de
madera en la cual vivían unos seis duendes que se llamaban Pepu, Dormilón,
Estornudo, Enojón, Tontín y Tintín. Entró y vio que estaba todo limpio pero no
había comida. Se acostó en una hamaca paraguaya. Cuando se despertó por el ruido de un destornudo abrió los ojos
y vio seis cabecitas asomando a la cama, ella les contó su historia mientras
les cocinaba.
Les preguntó
si se podía quedar y ellos le dijeron :
- Sí, como
no, quédate con nosotros.
Mientras que
ellos trabajaban ,Dulce , como la llamaban ellos, pasaba en el jardín . Un día
cuando estaba sola apareció una vendedora de panchos la cual le dio a probar
uno envenenado, ella lo mordió y cayó dulcemente al piso.
La tía se
rió malvadamente.
Sintió
chiflar a los duendes y se fue. Los duendes la encontraron tirada en el piso
con un pedazo de pancho del que salían cosas extrañas. Tintín dijo:
- Es un
pancho envenenado.
Pepu hizo un
baúl de ramas y se pusieron a llorar. El cazador que estaba cortando leña
sintió que estaban llorando, fue y se
encontró con Dulcebella en el baúl de ramas.
Fue, se agachó, la besó y por fin despertó. Ella dijo:
-
Mi
salvador
Vivieron los
ocho felices en la casa del árbol. Ah, perdón, la reina hizo un gran pancho para
quedar linda pero la verdad fue que quedó más fea que antes.
Y colorín
colorado, este cuento se ha encantado.
Candela y Oriana

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